Brizna de cosmonáutica

17 de febrero de 2018

“El amor está en el mundo para olvidar el mundo”. Paul Éluard. El espacio exterior descansa dentro de nosotros.

Brizna de desove

11 de febrero de 2018

“Quien dice la verdad, casi no dice nada”. Antonio Porchia, Voces. Decir es callar y la verdad, inútil como la belleza. Por eso verdad y belleza son tan importantes, a sabiendas, eso sí, del anónimo presocrático: “Nada importa nada”. Todo es mar. Nada es todo. Y bucea.

Brizna de fonación

4 de febrero de 2018

“No puedo hablar con mi voz, sino con mis voces”. Pizarnick. Nos hacemos los coros. La voz solista es el viento tras la montaña. Si no te desdoblas te conviertes en estatua. O, peor, en maniquí. De sal.

Brizna de conductismo

31 de enero de 2018

“Acabemos esta historia por temor a que, describiendo nuestras tristezas, sintamos aún más su amargura”. Ana Comnena. Escribir es vivir dos veces por culpa de la imantación imitativa del arte, detrás de cuya zanahoria vamos. No será la vez primera que una persona escribe una carta y, en el acto mismo de escribir, se entera cabalmente de lo que piensa; y, una vez enterada, y relajada, decide no mandarla. Aspiramos a entendernos. Nosotros. Allá los demás. La conciencia, más que epifenómeno, es un complemento. O sea, un bolso. Nos gusta lucirla pero sin llegar a condicionarnos. Elegimos una u otra en función del color de los zapatos del día. Que viene a ser como el del cristal. No elegimos los zapatos en función del bolso. O sea, de la conciencia.

Brizna de báscula

27 de enero de 2018

“No hay nada peor que el recuerdo de los tiempos felices cuando uno está mal”. Dante. Lo contrario, acordarse de los tiempos infaustos cuando uno es feliz, no produce efecto análogo. Estamos hechos para la fatalidad.

Brizna de contradicción infinita

20 de enero de 2018

“La montaña dorada no existe. / La montaña dorada toca el cielo negro”. Simic. Lo que no existe interviene en lo que existe; más aún: lo que no es no tiene por qué no ser. Y lo que tienes delante no lo percibes. Todo es ficción, empezando por la mirada. Los sentidos nos distraen. Sonajero son. Pero necesitamos montañas estables en las que vernos como en espejos.

Brizna de raptos

12 de enero de 2018

“La Fiscalía pide cinco años de cárcel para Juana Rivas por sustraer a sus hijos”. Titular de prensa. Una primera versión del rapto, escatológica, se llama arrebatamiento y está en la Biblia. El más celebrado se halla en el texto mitológico; en él, la mujer y también el varón joven son objeto de apetito desesperado. Plutarco y Ovidio lo glosan. Antes lo hicieron Homero y Herodoto... y mucho después, Rubens, quien se especializó. En el Prado hay varios. Uno aboca al amor a Plutón y Proserpina. Pero también se apunta Rembrandt. Etcétera. En los últimos meses, al tiempo en que Juana raptaba a sus hijos –rapto de texto legal, no mitológico-, el ultrafeminismo se quejaba del pictórico por “machista”-. La acusación de infundir una cultura del sometimiento la llevaron ¡hasta Hopper! Juana se escondió con los niños y fue vitoreada. Se contagiaron del alborozo la presidenta de Andalucía y el del Gobierno. Inevitable recordar que en Roma cubrieron hace dos años varias esculturas clásicas cuando el presidente iraní visitó los Museos Capitolinos. No fue respetar otras culturas, fue abjurar de la propia. La situación actual –estatuas y juanas- sí es un rapto, el rapto de Europa. Una Europa acomplejada -desafinada dice Penderecki- que debiera sentir orgullo.