13 de agosto de 2014
“Vivimos un tiempo
de mediocridad”. Lauren Bacall. Lo demuestra, Lauren, que tú falleces y los
medios andan agilipollados en un presunto actor llamado Robin Williams. Lo has
hecho adrede. Tu última actuación, evidenciar, más aún, la ignorancia del mundo.
Brizna de Bacall
Brizna de adelantamiento
12 de agosto de 2014
“Si yo fuera sombra antes, / te acordarás de mí / sin que mi
recuerdo te queme / (...) / porque nunca enlazamos las manos”. Fernando Pessoa. Aspiremos a sombra. A residuo, a páramo. A
óxido anticipado. Prevengamos la corrupción de la materia. “Ven a sentarte (…)
a la orilla del río. / (…) miremos su curso y aprendamos que la vida pasa”. Caigamos
en el sosiego de la resignación venturosa. Coloquemos una flor en el péndulo
del huracán. Dejémosla, marchitándose con lozanía. Sepamos de una vez que el
pasado es el único futuro. Lancemos vivas a Faulkner, que supo, antes de nacer,
que pasado es lo que no pasa.
Brizna de testarudez
11 de agosto de 2014
“El escéptico es la
forma más sutil de la intolerancia”. Cioran. Un integrista que prefiere la muerte.
El relativismo no conduce a la duda metódica -ni a la razón, ni al irracionalismo;
el escepticismo conduce a la sinrazón. A la amargura-.
Brizna de dintel
8 de agosto de 2014
“(…) ahogándose en la
opulencia de una sociedad aburrida que debe buscar sus estímulos en la
ritualización de sus propios vicios, no vayan a irse convirtiendo en meras
costumbres”. Hilario J. Rodríguez -a propósito de Eyes wide shut-. Y, por tanto, en materia de Derecho, no Derecho Natural. “Tal vez la importancia real del arte sea enunciar enigmas (…) para permitir
a cada uno vivir (…) en su interior (…) entregado a un mundo que puede ver,
pero donde no puede introducirse por completo”.
Brizna de antibarbarie
5 de agosto de 2014
“Si fuéramos
mejores, no necesitaríamos música”. Elias Canetti. Palabras escritas del cuarenta
y dos al cuarenta y ocho. Demuestran que vio posible, y hasta necesaria, la poesía después de Auschwitz.
Brizna de imán
3 de agosto de 2014
“Miras la mañana
como una absolución”. Joaquín Pérez Azaústre. El porvenir no suena a futuro invocado
desde el presente. “todo esto comenzó en un puente romano ocúpate de andar /
(…) / para vivir habrá que volver a tocar / las tablas de la ley”. Caminamos alrededor del sol.
Brizna de anhelo
1 de agosto de 2014
“Puede que
prefiramos el New Yorker impreso (…) Yo prefiero Bob Dylan al último éxito de
hip-hop porque tengo cincuenta y cuatro años. No tiene relevancia, sólo son hábitos. Podemos estar en desacuerdo
con alguien que accede a la información a través de su teléfono, pero, discúlpame,
eso es ser… viejo. La taza de café, abrir físicamente el periódico… eso está
dentro del rito. Nada tiene que ver con el periodismo (…) Antes
también había basura”. David Remnick. Congratula tener a mano a este hombre, sacudiéndote
el polvo, ayudándote a enjugar la sensación casi física de que Edward Gibbon escribió
su obra magna también para nosotros, europeos de hoy; Gibbon, oráculo cíclico opuesto al periodismo de predicción,
“el peor”, el de “aquellos que creen saber el futuro”. Podemos estar informados, entonces, con
internet-Libro de
arena. “Pero necesitas un portátil y una tarjeta de crédito (…) Hacer las
cosas cada vez mejor es muy caro (…) Estarán dispuestos a pagar si la calidad
de la información, la escritura y el periodismo son claramente mejores, más
precisos y más bellos”. ¿También aquellos piratillas que acercan la barbarie, incapaces de
leer un libro, imposibles de concentrarse, asnados en multipantalla por la tecnología –titulares, whatsapps, pensamiento mini, gente jugando a las comiditas en Instagram,…-? El
análisis de Remnick puede convivir con nuestro declive. “Lo importante es conseguir ganarse la vida
escribiendo cosas de las que después no tengas que avergonzarte”. Seamos positivos.
Olvidemos por un rato que somos, apuntaba Gracián de diferentes maneras, un saco de porquería, expresión deducida de él por Chirbes con acierto.