“Sólo es mejorable lo bueno”. Félix de Azúa. Traducción expeditiva del clásico de donde no hay, no se puede sacar.
Brizna de posibilidad
“Sólo es mejorable lo bueno”. Félix de Azúa. Traducción expeditiva del clásico de donde no hay, no se puede sacar.
Brizna de dar pie
Brizna de Mekas
26 de enero de 2019
“Todo arte es poesía”. Jonas Mekas. Relámpago nutricio y diagonal. “El cine no hace experimentos. Prefiero el término vanguardia. Pero ya no tiene sentido la etiqueta”. El atuendo para actos solemnes es el silencio. “El mundo es otro”. De vez en cuando, conviene convocar la palabra: “En una sociedad estandarizada la perversión es una fuerza liberadora”. Si no zarandeas el árbol, no caerán las nueces. O tú te irás, y los pájaros seguirán picoteando -la fruta-.
Brizna de photoshop
16 de enero de 2019
“Hoy un
diario es la crónica consciente de una vida escrita de manera descuidada y
fingida; fingimiento que, en la mayoría de los casos, suele acabar en
pretensión de intimidad”. Santiago Rodríguez Guerrero-Strachan. Un posado
robado, vamos. O un heterónimo. Como mucho.
Brizna de tautología
6 de enero de 2019
“Me encanta
empezar y terminar un libro en un vuelo largo”. Joan Fontcuberta. ¿Existe otro modo? -si no hay
encanto, no hay vuelo; si no hay vuelo, no hay viaje; si no hay viaje, no hay
libro; si no hay libro, no hay tú-.
Brizna de coordinantes
24 de diciembre de 2018
“Ser y no
ser”. Parménides. Alguien se lo podía haber dicho a Hamlet, que habitaba el mundo disyuntivo. ‘Querido príncipe: no hay enfrentamiento; hay continuidad’. Ago así. “Nacer y perecer”. Nada fuera de la copulativa.
Brizna de enderezamiento
5 de diciembre de 2018
“La torre de
Pisa, cada vez menos inclinada”. Titular de periódico. Es la corrección
política, estoy seguro. ¡Cómo va a ser, una torre torcida! Y cuando entiendan
que, por motivos obvios, las torres son machistas, las tirarán. Y el minotauro sonreirá
desde el interior del laberinto. Teseo ha dejado de leer. El minotauro hojea
estos días La trampa de la diversidad. Teseo consulta el móvil. “Vamos a ver hasta qué punto las personas, en
vez de preguntar al móvil lo que ignoran, preguntan lo que saben”, zorrea
Escohotado. Se llevaron las Ideas, nos trajeron la ocurrencia. Pero cuándo. “Si
bien ya casi nadie leía, por lo menos todo el mundo sabía leer”, escribe, despanzurrado por la risa, Jules Verne a mediados del
XIX, pronosticando París en el siglo XX. Malo, cuando el consuelo es irónico. En esa ¿utopía? “la Academia Francesa no contaba con ningún literato”. Pero,
eso sí, “los cien mil faroles de París se encendían simultáneamente”. En esas andamos, XXI. La destilación del pensamiento
contemporáneo, la auténtica aportación millennial
es el gif. Eso sí, inclusivo. Si
antes vivíamos en el titular, ahora en el meme. Las urnas arden. Y si comen carne, las prohibiremos. El
pensamiento débil resistirá. Lo regó una laxitud moral que bien pudo arrancar en el
sesenta y ocho –hay tiros por la culata menos sangrientos-. Y el
estructuralismo y el fragmentarismo posteriores, que en arte sí han funcionado, viven su apoteosis en las redes
sociales. “El infantilismo es perverso per
se”, dice Tomás Cuesta. Mucha crítica. Poca autocrítica. Ninguna rebelión.