Brizna de alifafes

31 de octubre de 2014

“La enfermedad que produce la mala literatura, cuyas consecuencias pueden llegar a ser de efectos tan lamentables, si no tan luctuosos, como la peste en la Florencia medieval”. Arturo García Ramos. Cuando, por la calle, veo a tipos cojitrancos o doblados como juncos pienso que tal vez un best-seller les dejó así. El desperfecto físico, más discreto que el síquico, es atribuible a malos hábitos: lecturas deficientes, vida vana, exceso de trabajo. Así no hay quien se gane el cielo. Tampoco lo alcanzarán aquellas personas aparentemente vivas y jóvenes, pero muertas como árboles huecos.
En cambio, los que arrastran el desgaste con elegancia y economizan el tiempo en áreas no productivas, han de disponer de buenas bibliotecas a la fuerza. Son personas en forma.

Brizna de signos

27 de octubre de 2014

“Cualquier publicación es prematura”. Juan Ramón. Ansia de totalidad y transformaciones internas. La coma que quitamos, el artículo que ponemos, son síntoma de nuestra personalidad. Hay que vencer al silencio como si fuera un ejército. Reponerse de uno mismo.

Brizna de Gehry

25 de octubre de 2014

“El noventa y ocho por ciento de las construcciones de hoy son pura mierda”. Frank Gehry. Ágil apoyo a Debord -aunque representación, imagen y otros conceptos tienen su vertiente positiva y necesaria, al margen de utilitarismos, mercado y estupidez-. Lamenta edificios sin “sensibilidad, diseño ni humanidad”. Mierdosos, vamos. El arte sin forma está deformado. “No pido a nadie que me contrate, lo único que quiero es que me dejen trabajar en paz”. Sortear el mundo como si fuera un obstáculo.

Brizna de Pinilla

23 de octubre de 2014

“Los hombres son iguales en todas partes”. Ramiro Pinilla. Contra la frivolidad viajera, que también la hay, advirtió: “Fui marino dos años, conocí América y África, pero no me atraía ningún escenario nuevo: siempre encontraba lo mismo”. Viajar es como escribir: importa la mirada. Algunos, avivados por las redes sociales, más que la vista, debieran operarse el cerebro: no tardó el primer selfie en un campo de concentración. Me gustaría que Adam Smith hubiera escrito un libro titulado Los beneficios de acumular experiencias; podría haber aplicado su visión económica. El que viaja como un zombi y, preferentemente, en agosto es un zombi. No hay que buscar fuera, sino en la lejanía de uno, o sea, dentro. Lo que no está en el interior, menos, en el exterior.
Los buenos escritores renunciaron a documentarse y a acumular experiencias directas; acudieron a los mundos paralelos. Kafka, bien se sabe, habló de América y de los indios sin salir de unas cuantas calles de Praga. A Pinilla, que conoció el amor a los ochenta, le gustaba repetir los caminos trillados por sus pies. Todos los días practicaba esa técnica de meditación que es el paseo. Repisar, gran ámbito de conocimiento. Imagino a Kafka dando vueltas en círculo, recorriendo el mundo entero sin que nadie se dé cuenta. Mejor que todas las manos invisibles, una nariz asomada al abrir un panecillo. Si a Gógol le hubiera salido La riqueza de las naciones, la habría escondido, jamás llevado a imprenta.

Brizna de dicha

20 de octubre de 2014

“He pensado mucho en la felicidad ideal y creo haber hecho descubrimientos notables. Evidentemente consiste, cuando hace calor, en dormitar junto a la charca (…) En invierno, la felicidad es estar sentado junto al fuego”. Hippolyte Taine, Vida y opiniones filosóficas de un gato. Los gatos son animales sufís. Saben que el alma se expande si no tropieza con la ansiedad del mundo. “El que come es feliz; el que digiere es más feliz; el que dormita mientras digiere es aún más feliz”. Ulrich, en El hombre sin atributos, dedicó un año a pensar qué haría el siguiente. Le imagino descansando, mirando la vida como a una nube, al lado del gato. “Lo demás no es más que vanidad e impaciencia de espíritu”.

Brizna de mar abierto

17 de octubre de 2014

“No se puede descubrir tierra nueva sin perder de vista la costa durante una buena temporada”. André Gide. Perderla no garantiza el descubrimiento, pero ayuda. También es verdad: conocemos los márgenes del mundo, pero no frecuentamos sus relecturas: aquellas que dan sentido, y, por medio del matiz, tornan lo viejo en nuevo.

Brizna de alacridad

14 de octubre de 2014

“Acabaremos conociéndonos, así que hagámoslo ahora”. Contratiempo, de Nicolas Roeg. Frases que desasosiegan como juegos de montaje. El camino corto es de mal agüero y el curso del tiempo no se puede encauzar, su corriente te lleva. A la propuesta, él responde: “¿Y el misterio?”. Podríamos indicarle que las orillas están para que el río las desborde. El tiempo es incontenible. Desemboca una y otra vez, se despeña sin llegar al suelo. El tiempo es sólo ladera, no tiene forma de bumerán. Acabaremos conociéndonos. Aunque no lo queramos. Con misterio y sin él.