Brizna de balanza

26 de febrero de 2019

“No hay responsables, sólo culpables”. Scutenaire. La justicia, más que ponerte en tu lugar, te aparta del que no te corresponde. 

Brizna de posibilidad

14 de febrero de 2019

“Sólo es mejorable lo bueno”. Félix de Azúa. Traducción expeditiva del clásico de donde no hay, no se puede sacar.

Brizna de dar pie


3 de febrero de 2019

“Nada de símbolos donde no se pretenden”. Beckett, Watt. Rastrea tus huellas por si parecen pistas -y sólo son huellas-. Las pistas no buscadas repercuten como huellas falsas. También dejamos rastros, de manera inconsciente, capaces de autobiografiarnos. En tercer lugar están los rastros -nada inocentes- dirigidos a personas que no repararán en ellos. Todo lo sobrevuela la tendencia al símbolo. Que, como la tendencia a la imagen, forma parte de nuestro proceso de hominización.

Brizna de Mekas

26 de enero de 2019

“Todo arte es poesía”. Jonas Mekas. Relámpago nutricio y diagonal. “El cine no hace experimentos. Prefiero el término vanguardia. Pero ya no tiene sentido la etiqueta”. El atuendo para actos solemnes es el silencio. “El mundo es otro”. De vez en cuando, conviene convocar la palabra: “En una sociedad estandarizada la perversión es una fuerza liberadora”. Si no zarandeas el árbol, no caerán las nueces. O tú te irás, y los pájaros seguirán picoteando -la fruta-.

Brizna de photoshop

16 de enero de 2019

“Hoy un diario es la crónica consciente de una vida escrita de manera descuidada y fingida; fingimiento que, en la mayoría de los casos, suele acabar en pretensión de intimidad”. Santiago Rodríguez Guerrero-Strachan. Un posado robado, vamos. O un heterónimo. Como mucho.

Brizna de tautología

6 de enero de 2019

“Me encanta empezar y terminar un libro en un vuelo largo”. Joan Fontcuberta. ¿Existe otro modo? -si no hay encanto, no hay vuelo; si no hay vuelo, no hay viaje; si no hay viaje, no hay libro; si no hay libro, no hay -.

Brizna de coordinantes

24 de diciembre de 2018

“Ser y no ser”. Parménides. Alguien se lo podía haber dicho a Hamlet, que habitaba el mundo disyuntivo. ‘Querido príncipe: no hay enfrentamiento; hay continuidad’. Ago así. “Nacer y perecer”. Nada fuera de la copulativa.