6 de febrero de 2010
"Todo recuerdo es melancólico y toda esperanza, alegre". Novalis. Con carácter general, lo del poeta sajón es verdad. Pero estamos hablando de un romántico. Existe un subtipo de esperanza desesperanzada apreciable en quienes miran pero no ven. O en quienes miran y ven... que no hay nada claro. Pero mantienen la mirada.
Una esperanza fundamentada no es una esperanza. Es una certeza. La esperanza es hermana de la ingenuidad. E hija de aquello que decía Unamuno: madera de recuerdos.
La fe es bonita. Fabulosa. Para Nietzsche, agarrarse a ella significaba no querer conocer la verdad; para Tolstoi, la consecuencia de haber entendido la vida. Están en los antípodas. Pero, como casi siempre me ocurre ante gente divergente que piensa, estoy de acuerdo con los dos.
Brizna de esperanza
Brizna de televisión
2 de febrero de 2010
"La televisión pública debería financiarse con la mitad de los beneficios de la privada". Giovanni Sartori. El tío lo dijo en 2004 -si no antes-. Pretendía una especie de canon a cambio del cual la pública renunciase a la publicidad. Yo estaría completamente a favor en nuestro país si viera al gobierno predispuesto a salvaguardar lo público en la mejor de las condiciones, como ocurre en el país galo. Pero no tengo todas conmigo. Me da -y sé que a sus trabajadores también- que se está debilitando el antiguo Ente; hoy Corporación.
Lo que más me gusta del pensador italiano es su determinación responsable: "Puede que los dueños de las privadas se quejasen, pero no habría que darles opción: si no aceptasen la idea perderían el canal".
Brizna de críticas
1 de febrero de 2010
"El Vaticano se sumó en seguida a la condena de La dolce vita con artículos anónimos en L`Osservatore Romano, lo que contribuyó a la expansión del filme". Miguel Mora. Hay críticas en contra que ayudan más que a favor.
El director, los actores y el autor de la partitura pasaron a ser considerados "pecadores públicos". En España vimos la obra maestra en 1980, veinte años después.
Brizna de plaga
31 de enero de 2010
"Los seres humanos somos una plaga para el planeta". Bermúdez de Castro. No hay como tomar distancia científica para llamar las cosas por su nombre. Aunque enuncies verdades bárbaras, es una potestad que te absuelve.
Además de considerarnos dañinos, el codirector de Atapuerca apunta que el estrés "es un estado natural de la especie para sobrevivir" y pone como ejemplo al gamo -debe estar comiendo y ver lo que pasa alrededor-. Para De Castro somos "esclavos de la biología" y anuncia el colapso de la especie; exactamente, "una reducción hasta niveles aceptables".
Me alegran las tres reflexiones. La primera porque creo en Hobbes, la segunda porque no creo en el ambientalismo extremo y la tercera... porque sí.
Brizna de culpabilidad
25 de enero de 10
"Mis personajes son seres entorpecidos por un destino histórico irremediable. El ser humano de la gran novela está lastrado por la culpabilidad". Luis Mateo Díez. Otra vez el Veinte, un siglo que el autor de El animal piadoso encuentra revertido en los personajes de sus novelas. "No son problemas exclusivos del Veinte, pero son los que están en nuestra cercanía. El gran pecado histórico matiza los pecados individuales".
Brizna de comparación ideológica
19 de enero de 2010
"El futuro es sombrío, por eso pasamos el tiempo ocupándonos del siglo Veinte. No hacemos otra cosa". Claude Lanzmann. Este hombre de cine, y de casi ochenta y cinco años, mira por la steady-cam de sus ojos. El autor de la discutida y admirada Shoah se siente en deuda -no contraída motu proprio- con el siglo anochecido hace una década. Aquel siglo no ha muerto. Su pálpito de sangre y culpa, de crimen sin castigo efectivo, tiembla en la población sobreviviente. Lanzmann extiende la preocupación, más allá de los creadores, a todo mortal. Lo sepa o no, usted, lector, también tiembla por ese rastro de muerte que dejamos a la espalda para que nos dispare por detrás.
Preguntado por Wadja, rechaza su último filme: Katyn. Y se separa de las recientes comparaciones entre las represiones soviética y alemana. "Gulag y campo de exterminio son cosas distintas. Y el proyecto fundamental que había detrás, también. Al principio, el comunismo pretendía la emancipación humana y, el nazismo, la superioridad de unos seres humanos sobre otros. No se trata de defender nada, sino de constatar la diferencia y de conservar la especificidad de los hechos históricos".
Brizna de Veinte
11 de enero de 2010
"Los niños, al volver de la escuela, ya no encuentran a sus padres". Ana Frank. Dijeron que su diario encarnó la monstruosidad del nazismo mejor que los procesos de Nuremberg. Hoy, a los cien años, murió Miep Gies. Esta venerable mujer fue quien salvó los papeles de Ana y la proveyó, mientras pudo, de manutención. Como una heroína de cuento, hace poco minimizaba su papel, alabando el de otras personas que, según ella, combatieron mejor el totalitarismo y protegieron a los perseguidos.
El mismo día, Eric Rohmer, dueño de una pupila sencilla y moral, nos deja también. Se nos van las fuentes, los testigos de un siglo terrible. Pronto sólo quedarán referencias por escrito. Habrá que dar una mano de pintura, de vez en cuando, a los rincones donde la memoria previene del olvido.