Brizna de rock

21 de junio de 2011

"El rock nunca fue un hobby, sino una razón de vivir". Bruce Springsteen. Y de morir. "Clarence Clemons llevó amor a mucha gente y fue correspondido (...) Con él a mi lado, la banda era capaz de contar una historia mucho más profunda de la que estaba simplemente contenida en nuestra música". Ésas son las personas imprescindibles. Aquéllas que engrandecen con su presencia cualquier momento de la vida.

Brizna de ruina

20 de junio de 2011

"He construido castillos en el aire tan hermosos que me conformo con las ruinas". Jules Renard. Las ruinas son siempre esplendentes, el grado más avanzado de la técnica, el perfeccionamiento último de la arquitectura. Si encima proceden de situaciones de belleza no se puede pedir más.

Brizna de entidad

19 de junio de 2011

"Y de la unión de los seres desaparece la muerte". Hölderlin. Nunca es pronto para amar, pero, a menudo, siempre es tarde. El mayor acto entitativo, imaginar.

Brizna de autocensura

14 de junio de 2011

"Ponerse límites a uno mismo es un placer secreto de la vida". Gilbert K. Chesterton. Setenta y cinco años de su muerte. Lógicamente, su pensamiento es de entre del siglo pasado y del anterior, como demuestran los personajes conservadores que acostumbran a citarle. Pero Chesterton es brillante y recuperable en tantos aspectos descuidados por la modernidad.
Por ejemplo, en la cuestión de ponerse límites, actualmente, mal vista. Hemos hecho de la libertad un altar irreflexivo. Cuando reprimirse muchas veces es uno de los mayores actos de libertad verdadera. De elección. De antiborreguismo. Contra el hecho consagrado de hacer las cosas por el mero hecho de que apetecen. Hay que recuperar el pensamiento. Lo resume bien César Molinas: "Kant nos enseñó que la libertad no surge de derechos, sino de asumir deberes. No hay libertad sin moral y la persona libre es la que, por consideraciones morales, se obliga. Quien se obliga es noble, dijo Ortega, invirtiendo la convención de que nobleza obliga. Y la nobleza es esfuerzo, apostilló Manrique".

Brizna de internet

7 de junio de 2011

"Vivo en la catástrofe misma". Enrique Vila-Matas. Y tú. Y yo. Contextualicemos: "Internet es un completo zafarrancho, un brutal embrollo (...) Digo futuro, pero en realidad es presente. Me sorprende y hasta divierte que (...) se me haya acusado de apocalíptico (...) pues (...) vivo en la catástrofe misma".
Lo que se compadece con lo que ayer decía Dragó: "De la misma forma que soy pesimista respecto a la marcha del mundo, lo soy también de la literatura. Los escritores somos una especie en extinción. Televisión, literatura e internet son cosas incompatibles. Perecerá la literatura".
Internet es una letrina. Gratuita. Of course.
Y vuelvo a Vila-Matas: "Siempre han existido este tipo de cantamañanas, de hermanos Goncourt que dicen que no pasa nada y que la poesía y la belleza se mantienen en forma. Son los mismos a los que no alarman los horrores que ensombrecen al mundo y con respecto al lenguaje no ven peligros, probablemente porque nunca han creído en el poder de las palabras; son los mismos a los que no sobresalta la creciente difusión de la idea de que, por encima de todo, el escritor contemporáneo ha de tener en cuenta los derechos del lector como consumidor, pensar en ese lector y no complicarle la vida. La consigna que en el fondo hacen circular estos seres tranquilos es la de que los narradores que piensan por cuenta propia y tienen mundos que se desmarcan de la bobada general, cada vez tendrán menos lectores y editoriales".
Dicho queda y bien clarito. El que se quiera engañar, que se engañe. Ser apocalíptico es de bien educados; lo contrario, de biempensantes. Y en esto no hay ironía.

Brizna de mundo

1 de junio de 2011

"Pronto / las cerezas serán redondas como el mundo". José Jiménez Lozano. El florecimiento. Su poesía realista -no la de otros- me vale tanto como la vanguardia de Paul Éluard: "El mundo es azul como una naranja" -idea que adoro-. Los dos empiezan y acaban en el mismo punto: el ser en relación.

Brizna de caída

31 de mayo de 2011

"El cambio que nos destroza nos llega siempre cuando estamos instalados en lo mejor". Shakespeare en Rey Lear. O, cuanto más alto, más durá será la caída. Ni con un bastón metafísico lograremos palpar, a un metro, el suelo terminándose bajo nuestros pies. El precipicio, igual que el futuro, no se adivina. No se presiente, se siente.