4 de febrero de 2026
“La mejor forma de hacer crítica es hacer una película”. Godard. La mejor teoría es la práctica. Y quien recurre al absurdo impugna la realidad. Etcétera.
2003-2025
4 de febrero de 2026
“La mejor forma de hacer crítica es hacer una película”. Godard. La mejor teoría es la práctica. Y quien recurre al absurdo impugna la realidad. Etcétera.
2 de febrero de 2026
“No hay mejor modo de llegar a escribir en serio que el de garabatear algo todos los días”. Svevo. De ahí la vocación humorística, los últimos años, de este cuaderno. Lo que no se pasa limpio desaparece. Habría que inaugurar un cuaderno de borradores. Interiorizar la mancha como obra definitiva. Ni las personas a las que nos gusta lo inacabado conseguimos dar con el esbozo de una sombra. Tal vez porque ello requiere de un rigor -de horarios, de moral- y la rectitud, en general, nos sale curva.
14 de octubre de 2025
“Porque sé que el tiempo es tiempo / (…) / me regocijo de que las cosas sean como son / y rechazo los rostros santificados”. T. S. Eliot. Otra versión del que así es la rosa, de Juan Ramón. La protesta permanente contra la realidad es como la queja de esas personas que se hunden y nutren de su propia amargura.
22 de julio de 2025
“En algún momento deberemos desenvainar la espada para defender que la hierba es verde”. Chesterton. Siempre quedará Éluard –“La tierra es azul como una naranja”-, pero la ambigüedad, el relativismo, la disolución… fuera del arte pierden sentido. Poesía, cine, música... incluso filosofía. Las afueras. En las aceras del mundo, el fragmento, la mezcla géneros… se vuelven bicarbonato sódico. Occidente, al espejo, recita a Celan: “Verdad dice quien dice sombra”.
16 de enero de 2025
“Mantén la vista en el dónut y no en el agujero. Hace un día precioso, con un sol dorado y cielos azules por todas partes”. David Lynch. A diferencia de Oteiza, otro inspector de oquedades, Lynch positivo. Aceptaba el mundo y barajaba. Aguardaba la muerte como quien la conoce, que diría Reis. O como afirmó Thom Yorke: “La naturaleza de tu vida es sufrir. Pero nada de eso es malo. Todo eso es precioso”. ¡Qué balcón incalculable, la vida! “Un artista no sufre al mostrar el sufrimiento. Cuando te enamoras de una idea, por muy turbia que sea, es siempre un proceso placentero, liberador, creativo. Puedes rodar una escena horrorosa, pero eres dentro de ti feliz”. Los pelmazos sin humor, para los que todo es grave y un caso a resolver, no lo entienden.
5 de enero de 2025
“Al fuego oscuro / de ese oro inicial y sin edad / que fue nuestro cuerpo y el futuro / esa suma de pasados que creímos / prolongarse en la playa del tiempo”. António Carlos Cortez. No necesita batir las alas para avanzar. “Tarde / muy tarde para reconstruir la ciudad”. Los puentes ya no unen las orillas.
17 de noviembre de 2024
“Vendí la máquina de escribir para emborracharme y apenas tengo para beber”. Charles Bukowski. Ya no solo se miente en los diarios, también en las cartas. Se publican las de Bukowski. Pero en ellas se miente como los niños: entre el juego y el cortejo a la verdad. La exactitud no es un hilo suelto, sino un conjunto de ovillos por el suelo: “Ni siquiera soy un artista verdadero, sino una especie de impostor que escribe desde el asco más absoluto. Pero cuando veo lo que escriben los demás, sigo adelante”. No hay como echar un vistazo alrededor para salir favorecido en las fotos. El problema es que en las estanterías están Cervantes, Joyce, Perse… La comparación directa no cabe con los clásicos. Sería una hybris. Ellos han de servir de espejo lejano, de horizonte, de imán, de zanahoria. La escritura no es un espectáculo, la escritura nos escribe, pero sí cabe entender su puesta en marcha como una apuesta. Todo al negro... de la tinta. Como una summa. La oscuridad, esa tinta, esa sombra. Hace mucho que no cabe hacerlo desde la inocencia. Sobre el primer entrecomillado, añadimos a Edi Clavo, en Electricidad revisitada: Alberto García-Alix, enorme, vendiendo su cámara para financiarse picos. “Alberto pasaba por uno de aquellos momentos suyos de precariedad transitoria y llevaba una cámara prestada con defecto de estanqueidad. En todas las fotos aparecía una veladura, una luz intrusa que daba al traste con la calidad final de aquella sesión navideña”. Una luz intrusa en el fin de año nuestro. Siempre vamos varios pasos por delante de nuestra sombra. La escritura, ese pasado. Un ojo en el horizonte, otro en la cuartilla. Más ven cuatro nucas que dos Es noviembre y ya es diciembre, a pesar del sol. Y el futuro aparece como otra luz intrusa -otro astro-. Lo mismo que el arte en nuestras vidas. O sea.