10 de mayo de 2026
“A fuerza de mirar y mirar habíamos logrado cambiar nuestra propia mirada”. Retrato de un hombre en perspectiva abstracta, sobre Marcos Martín Blanco. Como lo de aquel herrero que de tanto machacar olvidó el oficio, pero al revés: dando fruto. “Puedes estudiar la historia, la técnica, el uso del color en cada cuadro, puedes buscar códigos aritméticos o éticos en la obra pero si no salta la chispa, si no surge la química de la sensibilidad al ponerte frente a un cuadro… por mucha sabiduría que tengas… ese conocimiento nace muerto”. Pensemos en a quien, después de cuatro clases de guitarra, no le nace poner bien la mano en el mástil. ¿El asno y la miel? Quizá. Pero más peso tiene que las limitaciones propias el valor de ponerse en duda... y atreverse a mirar y mirar.