Brizna de comprensibilidad

31 de octubre de 09

“Cuando una obra de arte es incomprensible, es una maravilla”. Juan Genovés. Lo que en poesía es palabra inesperada, en pintura es trazo que contraviene. El conocimiento necesita de un lenguaje relevado, no lineal, que acerque los límites al desconocimiento, que, dicho sea de paso, es a lo más que podemos aspirar.
El surrealismo, mismamente, se inventó para ofrecer una versión alternativa de la realidad ‘profunda’, esa que comparten la vista ciega y la fotografía de sucesos.
El arte no tiene corsés y su pretensión primera es la forma, aunque la última sea la filosofía.

Brizna de familia

30 de octubre de 09

"Mi madre es un pez". Vardaman. Personaje perspicaz de 'Mientras agonizo'. Saber quién o qué es tu madre es necesario para evitar sorpresas. Y puede que, así, uno se sepa también. Por acumulación o por descarte.

Brizna de voz interior

20 de oct de 09

La cabeza es la gran caja de los truenos. Leo un reportaje que dice que nuestra voz interior nunca descansa, que nuestra mente se comporta de un modo caótico y caprichoso. Todo se reduce a que, en más ocasiones de las deseadas, las químicas inescrutables que nos hacen persona provocan que el pensamiento díscolo mande sobre nuestra voluntad.
Puestos en ritmos internos, siempre el monólogo interior de Faulkner antes que el pensamiento compulsivo humano.

Brizna de perspicacia

3 de septiembre de 09

“¡Ante tal provocación…!”. Luis Buñuel paseaba por el centro de Madrid cuando se cruzó con unos curas. A eso se refiere la cita. ‘Ante tal provocación’. No se puede decir más con menos. Una de tantas demostraciones de que en lo tangencial reside lo concreto. Los no versados en ironía, pobrecitos, sólo entienden la tabla del dos.

Brizna de antimonarquía

2 de septiembre de 09

“¿Qué opino de los premios? Hace un par de años me llama Anson para decirme que estaban buscando a Kundera para darle el Príncipe de Asturias. Le pedí todos los detalles y llamé a Kundera y me preguntó qué era eso. Entonces le contesté que para el premio había que ir a una charlotada con trompetas y pompa. Y me dijo: ‘¡Yo no voy a una charlotada!’. El lado charlotesco del Cervantes, por ejemplo, es impresionante. ¡Qué necesidad hay de humillar a un escritor poniéndolo frente al rey! Si se hiciera en un puticlub con alguien interesante, todavía”. Fernando Arrabal.
Rara vez una imagen –si no es poética- vale más que mil imágenes. Pero una buena cita, sí. El otro día Cayo Lara explicó al monarca cómo ir construyendo la Tercera República. Con esta reflexión, Arrabal desnuda un poco más al rey, auténtico bufón de sí mismo.

Brizna de naturaleza

1 de septiembre de 09

“Al bosque le he pedido que cuide de mi alma, que la bañe con jugos luminosos, con sus resinas rojas. No quiero un alma pura: sólo un alma que huela a rama quemada por el sol, a nido y a musgo, a río sin retorno (…) No quiero un alma pura que solamente mire al cielo. Quiero un alma que lleve su gemido hasta la boca del bosque y que la salven si pueden los ríos subterráneos, las promesas del liquen. Y por eso le he pedido al bosque también que lamiera mi alma con su lengua invisible”. Vicente Valero.
Mi amor por la naturaleza no obedece a senderismos ni domingos por la mañana descubriendo fuentes, cuyo chorro, si cuelga metro y medio, se convierte, de facto, en cascada. Mi amor por la naturaleza es más bien antropológico y político. Sé que en sus faldas está el origen de todo y que de su defensa presente depende el bienestar del futuro. Mi amor por la naturaleza también es griego. Me gusta el ejemplo de Virgilio: cultivar el huerto seguido de unos versos o una tradución.
Desde la ciudad se cuida bien la naturaleza. ¿Qué esperas, lector, de una persona a la que le gusta ver quioscos donde comprar el periódico, pastelerías donde adquirir ambrosías, pasar por delante de hospitales y teatros, es decir, de Desarrollo?
En la impureza reseñada por Valero habita la posibilidad más alta de lo puro. La naturaleza bien puede ser otro paraíso perdido, como los abrazos de la amada cuando deja de serlo; la niñera de mis destemplanzas, la nodriza que alimenta mi sed de justicia color de pezón.